La Superfinal en Madrid La historia secreta de cómo Carlos Tevez se le plantó a Daniel Angelici el día de la suspensión en el Monumental

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Pasaron diez días desde el ataque al micro de Boca que derivó en un partido inconcluso que tendrá su punto final en Madrid. A 10 mil kilómetros del lugar de los hechos y en un Santiago Bernabéu en el que tendrá apoyo de su público. Un escenario completamente distinto al que lo esperaba el 24 de noviembre, un Monumental cargado de hinchas de River. El desarraigo de la definición de la Copa Libertadores supone un claro beneficio para el bicampeón del fútbol argentino. Y mucho tuvieron que ver los referentes para forzar la suspensión de la revancha en Núñez. Más allá, claro está, del incidente en Lidoro Quinteros y Avenida del Libertador y el descontrol en el anillo interno.

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Confirmada la nueva sede de la final, empiezan a conocerse detalles de esos momentos de tensión que se vivieron en el vestuario visitante. Y aunque en River piensen que hubo algo de exageración, lo cierto es que no estaban dadas las condiciones para salir a jugar un partido tan trascendental después de semejante recepción de los barras. Aunque hubo una suerte de cabildo abierto entre los jugadores y Daniel Angelici, un presidente que se vio entre la espada de la Conmebol y la pared de un plantel herido y caliente.

Carlos Tevez, en los pasillos del Monumental, afectado por los gases. (Foto: Imagen TV).

Carlos Tevez, en los pasillos del Monumental, afectado por los gases. (Foto: Imagen TV).

“Tenemos que jugar”, les dijo Angelici a los jugadores, quienes todavía intentaban reponerse del efecto del gas pimienta y los piedrazos que lanzó el grupo violento. “Nos obliga la Conmebol. Si no entramos a la cancha, perdemos los puntos”, agregó el dirigente. Entonces, Tevez se plantó. “No jugamos un carajo”disparó el líder del grupo. Y lo siguieron Fernando Gago y Darío Benedetto. Eran los más enojados. No fueron casuales las broncas que desataron en conferencia de prensa. El delantero de Fuerte Apache y el volante salieron a la escena mediática en el medio de la incertidumbre. Benedetto, una vez consumada la postergación, disparó: “Que le den la copa a River, que tiene tanto peso en Conmebol”. Pablo Pérez los apoyó. Al mediocampista lo había llamado Guillermo Barros Schelotto cuando estaba en el sanatorio Otamendi y el capitán había dejado claro que iba a jugar o jugar, más allá de que había perdido momentáneamente el 50% de la visión del ojo izquierdo, algo que constató el doctor Alejandro Weremczuk, jefe de oftalmología e hincha de River.

Fuente: Clarin.com

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