A última hora del viernes pasado, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) instruyó a sus afiliados para que realicen “trabajo a reglamento“, lo que consiste en en acotar la jornada laboral en todas las empresas nucleadas en las cámaras asociadas a la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA). La medida de fuerza afecta al 90% de la flota nacional y constituye un paro encubierto que impide el normal funcionamiento de la marina mercante, que por sus características debe operar 24 horas diarias.

Como consecuencia de la medida, más de 50 buques nacionales y extranjeros vieron afectada su operatoria. Las empresas estimaron que solo durante el fin de semana perdieron millones de dólares.

Estas pérdidas no solo afectan a las empresas, sino que tienen un efecto multiplicador a nivel país. Además, en el caso de los buques que transportan productos inflamables, exponen a peligros a la embarcación, a su tripulación y a las instalaciones aledañas. También se provoca un serio entorpecimiento del funcionamiento del comercio interior y exterior, afectando a la carga a granel, los contenedores e incluso el arribo y la partida de los cruceros turísticos“, aseguró a Infobae Jorge Álvarez, presidente de la Cámara Naviera Argentina.

Otros empresarios son más pesimistas y vaticinan que de prolongarse la medida de fuerza podría producirse un desabastecimiento de combustible y de distintas mercaderías.

En un comunicado de prensa, el SOMU informó que la protesta surge “ante la falta de respuestas satisfactorias y coherentes” y “el desconocimiento de una lógica paritaria por el aumento del costo de vida”.

En la FENA rechazan los argumentos de la protesta. Dicen que el SOMU es el único sindicato que no tuvo vocación de diálogo y no aceptó la recomposición salarial que otras asociaciones del sector rubricaron.

El sector marítimo está integrado por una docena de gremios que nuclean en su mayoría a marinos de distintas especialidades y jerarquías. El 27 de diciembre FENA suscribió acuerdos de 30% de aumento con seis gremios , quienes se comprometieron a respetar una suerte de tregua hasta marzo de 2019. El personal afiliado al SOMU percibió el aumento, pero igualmente decidió iniciar diversas protestas.

El 9 de enero se acordó con el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante (CCUOMM) una suba de 45%, con una cláusula de revisión. También se negociaron cambios en el convenio colectivo para reducir costos laborales y contribuir a la competitividad del sector.

La Argentina transporta por agua casi el 90% de su comercio exterior y supo tener una de las flotas mercantes más poderosas de la región hasta la década de los 90.

Fuente: Infobae,com