Sinceramente, un anticipo del pasado

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La presentación del libro Sinceramente no sirvió para despejar las dudas sobre la eventual candidatura de Cristina Fernández, pero sí para comprobar que la ex Presidenta solo les ofrece pasado a los argentinos.

La senadora nos propuso como solución a los problemas actuales volver a 1973: tomar el programa económico de José Ber Gelbard y aplicarlo para resolver las dificultades del presente.

No vale la pena ni siquiera entrar en la polémica respecto de las consecuencias de aquel programa económico que generó un profundo desabastecimiento de productos a partir del control de precios y terminó en una catástrofe económica que pasó a la historia como el “Rodrigazo”.

Pero es tremendamente revelador del pensamiento de Cristina el hecho de que nos proponga aplicar el mismo instrumento de hace 45 años, cuando los métodos de producción y generación de riqueza eran completamente distintos, no existían la internet o la unión monetaria europea, solo por mencionar algunos aspectos que inciden hoy en los procesos de desarrollo de los países.

Esa mirada refleja además su convicción de que todos los problemas económicos de los argentinos se generan en los empresarios, sin ninguna responsabilidad del déficit fiscal rampante o la emisión monetaria desenfrenada que sus gobiernos supieron cultivar, desequilibrios que hoy están siendo ordenados a costa de un enorme esfuerzo de la sociedad.

De todos modos, no deja de ser una muestra de modernidad para una líder de un espacio político que hasta hace unos años nada más nos proponía volver al eje rector de los planes quinquenales, instrumento mítico del primer peronismo.

En otro pasaje de su “escueta” presentación, la ex Presidenta le recomendó al Gobierno de Mauricio Macri imitar las políticas económicas de Donald Trump para conseguir resultados similares en materia de crecimiento económico.

Sorprende aquí el desconocimiento de las diferencias entre ambas economías. Para mencionar solo algunas: los Estados Unidos tienen la capacidad de imprimir una moneda confiable, la Reserva Federal tiene un impacto notable sobre las finanzas globales cuando modifica las tasas de interés y la economía estadounidense es una de las más abiertas del globo.

En suma, si bien no despejó las dudas sobre su candidatura, sí nos propuso un trazo grueso de cuál sería su hoja de ruta en materia económica. Partir de premisas falsas o de instrumentos diseñados para una realidad de hace cincuenta años es una garantía de repetición de los mismos errores que nos mantuvieron anclados en el pasado.

Y eso fue precisamente lo que nos exhibió la ex Presidenta con absoluta sinceridad.

Fuente: Infobae.com

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