Boca. La exitosa conexión MVA y el reencuentro con su columna vertebral

boquita

Y de pronto, a Boca se le comenzaron a alinear los planetas. Gracias a factores extrafutbolísticos, es cierto. Pero más allá de los cuatro triunfos consecutivos, lo más importante es que logró reencontrar una columna vertebral clara y confiable. Eso le repercute positivamente en el juego. Y como una consecuencia lógica de lo anterior, los buenos resultados se encadenan.

Seguramente Esteban Andrada regresará a la titularidad cuando deje atrás sus problemas de salud. Pero lo cierto es que Agustín Rossi volvió a dejar en evidencia que está a la altura del arco boquense. Aun con algún pecado de juventud (como salir con demasiado ímpetu a cortar un centro lejos de los tres palos y perder de vista la pelota), pero con sobriedad, velocidad de reflejos y una correcta ubicación bajo los tres palos, lo que le permite estar siempre bien parado ante remates del rival.

Esa capacidad de anticipación quizás le juegue en contra en un punto: sus atajadas no se lucen. No suele haber en su repertorio grandes voladas para, por ejemplo, descolgar del ángulo un remate con destino de red. Pero en realidad eso es consecuencia de lo anterior. Ese instante que gana al prever la acción le permite resolver con simpleza y reducir el riesgo.

Un par de metros más adelante, el reencuentro de la dupla más firme que tuvo el Xeneize en los últimos años trajo estabilidad y seguridad a una zona en la cual el equipo no logró hacer pie en los últimos meses. Desde que volvieron a jugar juntos, el Xeneize ganó los cuatro partidos que disputó. Y al mismo tiempo recuperó otra virtud: suman tres vallas invictas y apenas un gol recibido en los últimos cuatro encuentros (el último tanto recibido fue hace 332 minutos) . No es algo aislado. De los 49 partidos en los que ellos dos estuvieron codo a codo en el medio de la defensa azul y oro, Boca logró mantener su valla invicta en 31 ocasiones.

López e Izquierdoz, la zaga central que más seguridad le da a la defensa boquense
López e Izquierdoz, la zaga central que más seguridad le da a la defensa boquense

El mediocampo fue la zona donde Boca más sufrió en los últimos años. Hay que remontarse a la Superliga 2016/2017 para recordar a tres protagonistas de esa franja del campo que aportaron despliegue, marca, visión de juego y buen pie. Aquellos tres futbolistas eran Pablo Pérez, Fernando Gago y Rodrigo Bentancur.

En la actualidad, el Xeneize disfruta de la conexión MVA. La frescura de Cristian Medina (categoría 2002), Alan Varela (2001) y Agustín Almendra (2000) no solo aporta juventud, sino también todo eso que el equipo extrañó, y mucho, sobre todo en los últimos meses.

Medina, Varela y Almendra se afirman en el mediocampo de Boca y les dan estabilidad y juego al equipo en una zona clave
Medina, Varela y Almendra se afirman en el mediocampo de Boca y les dan estabilidad y juego al equipo en una zona clave

En el caso de los primeros dos, lo más notable es que todavía están en la etapa de consolidación en Primera División. Mientras Medina lleva jugados apenas 15 partidos oficiales, Varela cosecha apenas uno más. Almendra, en cambio, pareciera ser, en comparación con sus compañeros, un experimentado a los 21 años, con 44 presencias con la casaca azul y oro. Y si bien su inactividad de 2020, por problemas familiares, todavía le pasa factura para lograr un ritmo óptimo de alta competencia (la última vez que jugó los 90 minutos fue el 5 de mayo de 2019, en un 3 a 1 a Godoy Cruz), lo cierto es que cada día que pasa está más cerca de aquel volante que estuvo a un paso de ser vendido a Napoli en US$ 18.000.000.

Tal vez, lo más saludable de la conexión MVA sea precisamente eso: que la presencia de uno en el equipo está directamente ligada a los otros dos. Así las cosas, la sumatoria de minutos juntos dentro del campo genera no solo un crecimiento en la confianza entre sí, sino que automatiza ciertos movimientos, pases y transiciones. Para eso, es vital la continuidad que Miguel Ángel Russo les está dando.

A los 37 años, Tevez contagia entusiasmo y compromiso
A los 37 años, Tevez contagia entusiasmo y compromisoMauro Alfieri / POOL ARGRA

La cabeza de esta columna vertebral conformada por Andrada (o Rossi), la dupla López-Izquierdoz y Varela es Carlos Tevez. A los 37 años, el Apache impone respeto y contagia entusiasmo, dentro y fuera de la cancha. Pero lejos de ser una figura decorativa que solo sostiene su titularidad por todo lo que fue, el capitán se muestra rejuvenecido, entusiasmado y enfocado. Consciente de que los años pasan para todos, pero lúcido para dosificar sus esfuerzos y tirarles encima a los rivales toda su jerarquía. Ante Santos, por caso, abrió el marcador y luego asistió a Villa para sellar el 2 a 0.

Tal vez forzado por lesiones y contagios, pero también con el lógico que le da su experiencia, Miguel Russo terminó encontrando una columna vertebral que le permite a Boca jugar mejor, cuidar su valla y generar más situaciones de gol. La suma es más que positiva. Y los resultados así lo evidencian.

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